
Era una fría noche de invierno. Tenía los huesos helados, mis labios estaban rozando el color morado y mis dientes se chocaban causando un escalofriante sonido. Temblaba a causa del frío. Dejé la vieja estufa que calentaba mi habitación, al lado de mi cama. Se empezaba a notar la llama del fuego encendida en el interior del aparato. Me levanté de la cama para bajar la persiana, después de haber leído una preciosa novela de "Nora Roberts" que tanto me fascinaba. La bajé. Pero antes de hacerlo; contemplé los preciosos copos de nieve que caían sobre los árboles de mi jardín. Me puse otro par de calcetines de lana, y me eché otra manta encima del rosado edredón. Cuanto hice todo esto, me metí en la cama. Caí desplomada sobre ella, y me acosté nerviosa. No quería volver a soñar. Ya no quería soñar nada. Pero lo hice...
"Miré a mi alrededor,todo estaba cubierto de helada nieve. Intenté caminar por los casi 20 centímetros de grosor de ésta. Vi una silueta negra, que sobresaltaba contra el blanco perfecto de aquel agua helada... Me dirigí hacia ella sin pensármelo dos veces; cuando apenas estaba a un metro de la gloriosa forma, los deslumbrantes dientes y los apetecibles labios carnosos de él mostraban su irresistible sonrisa perfecta. Sin quererlo, me mordí el labio inferior y añadí:
-¿Otra vez tú? -Intenté mostrar desprecio-
-¿Es que no te alegras de verme? -Dijo con un tono exigente-
-No... -Mentí. La verdad, que no quería volver a sufrir, no quería tenerlo en mis manos y dejarlo escapar. Y esperar, esperar,esperar...hasta que volviera a mí. E incluso sin hacerlo... Me negaba rotundamente-
Él dio un paso hacia mí, con sus delicadas,pero a la vez musculosas manos. Intentó calentarme los brazos, frotándolos con las palmas de sus extremidades. Yo estaba tiritando. Pero esta vez no tiritaba de frío... Sino; de miedo. De miedo a volver a perderle...
Dí un paso hacia el y lo abracé sin pensar las consecuencias. Sus manos se deslizaron por mi espalda apretándome contra él, contra su bien formado pecho. Analicé cada movimiento que rendía ese momento. Hasta el más mínimo pestañeo. Hasta que me perdí en sus brillantes ojos grisáceos, como si de un laberinto se tratara. Volví de mi shock, y miré sus recién humedecidos labios. Con unas feroces ganas de mosdisquearlos y saborearlos. Deseando resolver su misterio, desencadenar su secreto... Sin poder describir como, me besó. Sus tímidos labios se unieron con los míos, activando un frenesí incontrolable. Me dejó probar su ansiado sabor, a la vez que pasaba su mano por mi desaliñado cabello. Era una mezcla a frutos silvestres y clorofila. Un toque dulce y a la vez amargo. Me recordaba a los limones... Al instante, noté que sus manos pararon de manosear mi pelo, e intenté no mirar el paisaje. Ver como otra vez todo se nublaba...Agarré su labio inferior con mis dientes hasta que el se volvió una nube borrosa, y desapareció..."
Sudaba. Sudaba como nunca había sudado. Me desarropé, y deje que mi cuerpo se volviera a templar, mientras ponía mi mano sobre todas las capas de ropa que llevaba; justo encima de mi corazón. Se notaba palpitar,temblaba, le da van vuelcos a mi pobre y desgraciado órgano. Unas veces, apenas notaba que se contrajera, pero sin embargo otras, estoy segura de que iba a más de cien latidos por segundo. Me estallaba el pecho, mientras las saladas gotas que brotaban de mis ojos, rozaban la almohada que hacía juego con el color del edredón... Sollocé hasta el amanecer, hasta que la nieve paro de caer...


