25 nov 2010

La boda.

Me desperté, levanté la vista hacia el techo. ¿Que era aquello? El techo... No era del color blanco habitual, de mi casa. Era rosa, de ese rosa pastel que tanto odio. Aún tumbada sobre la cama, ladeé la cabeza mirando todo lo de mi alrededor. Oh, sí, no era mi habitación.
Estaba algo aturdida, cuando escuché la voz de una mujer, algo cómica tras la puerta cerrada de la sala.
-¡Julietaaaa! -se escuchaba decir a aquella voz, cuando derrepente abrió la puerta con fuerza, haciendo temblar ambos cuadros que se hallaban a los lados de esta. ¿Julieta? Dije para mi misma. ¿Que Julieta? ¡Yo no soy Julieta, soy...!
-Julieta, levántate ahora mismo. Tengo que explicarte lo que tu amado Romeo me contó.- ¿Julieta? ¿Romeo? ¿Que era todo aquello? Oh, ya,ya entiendo. Otro sueño.
Intenté meterme en el papel, levantándome fingiendo ansia.
-¡Ama, oh mi querida ama! ¿Que noticias traes sobre mi amado? -La verdad que lo hice bastante bien- Corre corre, mi compartido corazón comienza a acelerar sus latidos.
-Julieta, -Dijo con ahora tranquilidad- Como me duele la espalda...Sí, sí, ya me estoy haciendo vieja, jovencita. -Ella fingió muy mal el no haberme escuchado-
-Oh ama, pobrecita ama. Yo aré que esos dolores se te pasen, si me cuentas lo que Romeo quiere decirme. -La dije mientras posaba mis manos sobre sus hombros, haciendo ademán de masajearlos, abarcando cuanto podía con las palmas de mis manos-
-Oh sí, sí, Romeo... -Dijo sentándose en una silla, cerca de mi ahora cama- Romeo dice... ¡Que quiere ser tu esposo! ¡Sí, dice sí! ¿¡Sabes lo que esto significa, Julieta!? Mi pequeña... -Comenzó a hablar con tanta rapidez que apenas entendí dos palabras. Pero yo, solo pensaba en como había logrado aparecer en un sueño de uno de mis libros favoritos, casándome...- ¿Julieta? ¡Te estoy hablando!
La miré, y clavé mis ojos en ella, asintiendo con delicadeza mientras seguía con su conversación. Cuando acabó, aparté mis manos de sus hombros, y me coloqué frente a ella, sonriéndola, dije:

-¡Ama, quiero casarme cuanto antes! -No sabía lo que había dicho, no lo pensé. Creo que es otro efecto de los sueños bajo la apariencia de otra persona-
-Genial, genial. Romeo a dicho que está tarde, te esperará en la iglesia de San Pedro cuando se esconda el sol. ¡Se puntual, jovencita! Será difícil ocupar a tus padres dos días.

Aquella regordeta mujer, se fue de la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Me dejé caer de espaldas, sobre la cama, con los brazos extendidos. Romeo... Aullaban mis pensamientos. Romeo... El eco en mi cabeza retumbaba. Me levanté, mire por la ventana, ¿Que hora era? El sol, ya iba por las ventanas de las casas de mi vecino, eso significaba que eran las... ¡Seis de la tarde! En una hora, debía de estar en la iglesia... ¡no, no! ir vestida de princesita por la calle llamaría demasiado la atención. Con la ropa que llevaba, me dirigí hacia la iglesia. Con el fin de que tuvieran algo que ponerme, donado por alguna ricachona me presenté ante el sacerdote. Así fue. Las monjas, que colaboraban con Fray Lorenzo con la iglesia, me ayudaron a vestirme, con un largo, antiguo pero precioso vestido blanco, que acababa con una enorme cola y volantes al final de cada parte. Ya vestida y arreglada, las monjas me hicieron un sencillo pero bonito recogido, dejando caer algunos mechones de mi claro pelo por la piel de mis mejillas.

-Julieta, tu futuro marido te espera... -Susurraron a coro las monjas, agarrándome por las extremidades superiores, bajándome el velo, arrastrándome al altar- Suerte, joven. -Dijo la que se encargó de bajarme el velo.

Camine, con unos zapatos blancos, con poco tacón, haciéndolos resonar contra la tarima de la iglesia. Miraba al suelo, mientras seguía caminando en la misma dirección. Escuché un pequeño sollozó a mi derecha, levanté la vista, logrando ver las anchas piernas de una mujer, era el ama, llorando de felicidad supongo. Me paré, justo en frente de alguien, hombre, mi amado. Llevaba unos zapatos negros, y unos pantalones que apenas aún tenían algunas partes de su negro original. Debían de habérselo dado en la iglesia, al igual que a mi. Levanté la vista con cuidado, subiendo por el musculoso cuerpo del hombre, visualizando cada detalle del traje que llevaba puesto, hasta que llegué a su rostro... Mi corazón dio un vuelco, se desgarró. Era... él. Romeo, era... el causante de todo el dolor de mi pecho, el que cada noche me hacía inundarme en un mar de lágrimas bajo las sábanas de mi habitación. Ahora el sueño no me parecía tan perfecto... tan perfecto como el. Me mojé los labios, alzando con un toque de soberbia mi barbilla, mirándole, penetrando con mi ojos los suyos, tan verdes e hiponotizantes como siempre. No pude aguantarlo mas, cuando me dirigí a otra parte de el, extremadamente peligrosa... Sus labios. Aquellos labios... que me habían dejado ya mas de una vez con lágrimas en los ojos, que habían logrado volverme loca en momento más seguro para mí. No tenía control cuando ellos estaban delante mía. Ahora me perdía en los surcos de las comisuras de estos, que esbozaban la más bonita sonrisa que hubiera querido el mundo ver en el último suspiro de la agotadora vida. Es entonces cuando susurró algo...
-Estas preciosa. -Dijo mientras sonreía con más fuerza, apretando un poco más los dientes, sabiendo que su aterciopelada voz me volvía más loca aún. ¿Que quería, matarme?
Tragué saliva, desviando la vista hacia el suelo. Pero mis ojos me jugaron una mala pasada, volvieron a el, mientras yo aceptaba la proposición de boda, que recitaba el cura. Ahora le tocaba a el...

-Joven Romeo, ¿Desea contraer matrimonio con esta mujer, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, para lo bueno y para lo malo, hasta que la muerte os separe? -Me miró, sonrió, y llevó una mano a mi velo, lo aparto de mi, dejando ver mi cara algo ruborizada. Deslizó una mano por mi barbilla, acariciándola con tranquilidad, se acercó a mi lentamente, y me besó en los labios, yo con ganas continué el beso, olvidando todo aquello, que todo era un sueño que todo.... se nublaba a mi alrededor, formas de todos los colores se mezclaban en la oscuridad, haciéndome despertar en la realidad, en la verdad.

Me desperté, esta vez sin prisa, mirando el techo, como en aquel sueño. Esta vez, sí era mi cuarto. Rodé los ojos en círculos, y me incorporé. ¿Que significaba ese sueño? Mi pecho, me dolía, pero no tanto como otras veces, llevé una mano a mi corazón, respirando entrecortadamente, e intenté sonreír. Me besó. Eso ya era un enorme paso, pero me besó, y no se fue, esta vez me fui yo... Malditos sueños, refunfuñé. Otra cosa que quedaba en el aire era... la contestación. ¿Cual sería su respuesta? Sí, no... Dos adverbios que tenían un significado tan contrario... ¿Me quería? ¿No me quería? Sin saber porque, rompí a llorar... Maldita y atolondrada cabeza, deja de imaginarte sandeces.

7 oct 2010

Rompí mi promesa.


Era una fría noche de invierno. Tenía los huesos helados, mis labios estaban rozando el color morado y mis dientes se chocaban causando un escalofriante sonido. Temblaba a causa del frío. Dejé la vieja estufa que calentaba mi habitación, al lado de mi cama. Se empezaba a notar la llama del fuego encendida en el interior del aparato. Me levanté de la cama para bajar la persiana, después de haber leído una preciosa novela de "Nora Roberts" que tanto me fascinaba. La bajé. Pero antes de hacerlo; contemplé los preciosos copos de nieve que caían sobre los árboles de mi jardín. Me puse otro par de calcetines de lana, y me eché otra manta encima del rosado edredón. Cuanto hice todo esto, me metí en la cama. Caí desplomada sobre ella, y me acosté nerviosa. No quería volver a soñar. Ya no quería soñar nada. Pero lo hice...
"Miré a mi alrededor,todo estaba cubierto de helada nieve. Intenté caminar por los casi 20 centímetros de grosor de ésta. Vi una silueta negra, que sobresaltaba contra el blanco perfecto de aquel agua helada... Me dirigí hacia ella sin pensármelo dos veces; cuando apenas estaba a un metro de la gloriosa forma, los deslumbrantes dientes y los apetecibles labios carnosos de él mostraban su irresistible sonrisa perfecta. Sin quererlo, me mordí el labio inferior y añadí:
-¿Otra vez tú? -Intenté mostrar desprecio-
-¿Es que no te alegras de verme? -Dijo con un tono exigente-
-No... -Mentí. La verdad, que no quería volver a sufrir, no quería tenerlo en mis manos y dejarlo escapar. Y esperar, esperar,esperar...hasta que volviera a mí. E incluso sin hacerlo... Me negaba rotundamente-
Él dio un paso hacia mí, con sus delicadas,pero a la vez musculosas manos. Intentó calentarme los brazos, frotándolos con las palmas de sus extremidades. Yo estaba tiritando. Pero esta vez no tiritaba de frío... Sino; de miedo. De miedo a volver a perderle...
Dí un paso hacia el y lo abracé sin pensar las consecuencias. Sus manos se deslizaron por mi espalda apretándome contra él, contra su bien formado pecho. Analicé cada movimiento que rendía ese momento. Hasta el más mínimo pestañeo. Hasta que me perdí en sus brillantes ojos grisáceos, como si de un laberinto se tratara. Volví de mi shock, y miré sus recién humedecidos labios. Con unas feroces ganas de mosdisquearlos y saborearlos. Deseando resolver su misterio, desencadenar su secreto... Sin poder describir como, me besó. Sus tímidos labios se unieron con los míos, activando un frenesí incontrolable. Me dejó probar su ansiado sabor, a la vez que pasaba su mano por mi desaliñado cabello. Era una mezcla a frutos silvestres y clorofila. Un toque dulce y a la vez amargo. Me recordaba a los limones... Al instante, noté que sus manos pararon de manosear mi pelo, e intenté no mirar el paisaje. Ver como otra vez todo se nublaba...Agarré su labio inferior con mis dientes hasta que el se volvió una nube borrosa, y desapareció..."
Sudaba. Sudaba como nunca había sudado. Me desarropé, y deje que mi cuerpo se volviera a templar, mientras ponía mi mano sobre todas las capas de ropa que llevaba; justo encima de mi corazón. Se notaba palpitar,temblaba, le da van vuelcos a mi pobre y desgraciado órgano. Unas veces, apenas notaba que se contrajera, pero sin embargo otras, estoy segura de que iba a más de cien latidos por segundo. Me estallaba el pecho, mientras las saladas gotas que brotaban de mis ojos, rozaban la almohada que hacía juego con el color del edredón... Sollocé hasta el amanecer, hasta que la nieve paro de caer...

6 ago 2010

Una noche larga.


Era una noche fría, aún siendo Agosto. Cogí la manta que estaba al final de la cama, arrugada y me la estiré como pude; ya que estaba totalmente a oscuras. Tumbé mi cabeza sobre la almohada y a los pocos minutos me hundí en un profundo sueño...
"Me desperté con un leve grito, estaba sudando y me latía demasiado rápido el corazón. Me levanté lentamente, me calcé mis aterciopeladas zapatillas de andar por casa, y me dirigí hacia la ventana. Estaba lloviendo. La típica tormenta de verano. Abrí la ventana y esperando que entrara una brisa fría que me quitara algunas gotas de sudor. Como respuesta ingrata, recibí un aire caluroso, bochornoso y húmedo. Me asomé con cuidado y curiosidad a la ventana, deseando que hubiera alguien o pasará alguien por la sombría calle. Para mi sorpresa, había un paraguas, grande y negro bajo mi ventana. Solo lograba ver sus converses negras y el principio de unos pantalones baqueros. Tosí haciendo un esfuerzo, para ver si lograba captar su atención y ver su rostro. Así hizo; apartó un poco el paraguas y vi su hermosa cara sonriente. Sí, era el otra vez. Sus preciosos ojos verdosos con un toque grisáceo, redondos, donde te es fácil perderse. Noté una pizca de asombro en su mirada. Su lisa y clara melena que no llegaba a más de sus pequeñas orejas. Sus rosados y carnosos labios entre abiertos, mostrando su parte más pícara y a la vez dulce, de su sonrisa. Esa sonrisa que lograba hacerme enloquecer, y hacerme sentir como un neófito recién mordido por un ser irresistiblemente malvado. Como una persona que después de años, se expone por primera vez a la luz del ardiente sol. Como un adicto a un material cuyos componentes enganchan. Como una dulce niña de dieciséis años que lleva toda una vida persiguiendo a su amor y por fin consigue tenerle. Como el primer beso. Como el perdón de un amigo que te hizo pasar mil y una noches llorando... Esa sensación.
Pronto comenzó a llover más fuerte, y el miraba hacia todas partes como queriendo hacer callar a la lluvia. Me miró y comenzó a recitar:
-Pero... ¡Silencio! ¿Que resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente y ella, es el Sol! Surge esplendente Sol y mata a la envidiosa Luna, lánguida y pálida de sentimiento porqué tú, su doncella la has aventajado en hermosura.
Me quedé petrificada al escucharle narrar aquellos versos de "Shakespeare".
-Pensé que solo leías libros que tratan de holocaustos. Reí sin intención y el sonrío más aún. Se quitó el paraguas y vi como cada gota rozaba y escurría por su lampiño cuerpo, el seguía mirándome. Como un imán, comenzé a correr, salí de casa, bajé corriendo por el pequeño portal en pijama, y salí a la calle dispuesta a abrazarlo y no soltarlo nunca. Miré el lugar donde anteriormente estaba, pero... no había nadie. Lo vi correr, se metió en un estrecho callejón. Estaba empapada, tenía frío, y él... había vuelto a desaparecer."
Desperté de un salto, corrí hacia la ventana, comenzaba a amanecer. Me tumbé con cuidado, estaba bañada en sudor. Deje que unas lágrimas brotaran de mis inocentes ojos y calleran por mis ruborizadas mejillas. El dolor de mi pecho era inexplicable. Aquella mañana me juré que no volvería a llorar por él... NUNCA MÁS.

18 jul 2010

El baile.


Me metí en el baño, me di una ducha de 20 minutos por lo menos, y me puse mi pijama favorito. El cristal estaba empañado y como sabia que mi padre iba detrás mía para ducharse, le escribí en el vaho del cristal: Hasta mañana. Y un corazón algo mal dibujado..Abrí la puerta y estaba el con el pijama en la mano, para entras y luego vestirse. Le di un beso y me fui a mi habitación. Escuche como mi padre me chillo desde el baño un "sueña con los angelitos" tuve miedo de esa frase, ya que llevaba dos semanas sin soñar con él, y no quería que el dolor de mi pecho volviera a fluir.. Cerré la puerta de un portazo, y me acosté en la cama.. al rato, ya estaba soñando..
"Mire mis manos, estaban cubiertas por dos guantes blancos; de seda. Me mire la ropa, tenia un vestido precioso; era azul claro, con unos pequeños volantes que rozaban el suelo, y un cinturón blanco bajo mi pecho. Al mirar hacia abajo me di cuenta de que llevaba unos zapatos de tacón transparentes.. con curiosidad corrí hacia un espejo para mirarme. Era raro decirlo.. pero estaba guapisima; llevaba un pequeño collar negro ceñido al cuello, los pendientes a conjunto con los zapatos, mis ojos relucían como nunca, con la luz de la lampara de araña que estaba tras de mi, lo que más me fascino, era mi pelo suelto, rizado y en mi cabeza una pequeña y ala vez preciosa corona de diamantes. Mire a mi alrededor, había unas escaleras, me prepare para bajarlas; agarrando la parte de abajo de mi vestido y elevándolo un poco. Poco a poco se iba abriendo una enorme pista, y en medio de ella estaba él.. esperando a que llegara, me acerque algo ruborizada.. Me tendió la mano y sonó una lenta canción de fondo; sonrió mas aun y me dijo..
-Monseur, bailamos?
Me reía y cogí su mano. Pase mis brazos alrededor de su cuello y el puso sus perfectas manos sobre mi cadera, bailamos durante un rato.. Yo no era la mejor bailarina, pero estaba segura de que fue la vez que mejor baile en toda mi vida. Sin quererlo puse mi cabeza sobre su hombro, y suspire.. él me apretó contra su pecho. Termino la canción y seguimos bailando durante un rato.. Tenia una sonrisa enorme en la cara. Derrepente me soltó,
-que hora es?
pregunto asustado. Un enorme reloj marcaba las 23:55 horas. Puso cara rara y salio corriendo subiendo las escaleras. Yo le seguí lo mas rápido que pude, pero no podía correr mucho con los tacones, me los quite, pero ya era demasiado tarde.. Solo quedo de él una flor en el suelo, que cogí con cuidado.. Al mismo tiempo todo se iba nublando... Mi traje desaparecía, solo quedaba yo, con mi pijama...y derrepente desperté."
Como siempre que soñaba con el, me levantaba con los ojos empapados, me ardían de.. llorar.. de rabia.. primero estas tan cerca.. y luego.. tan lejos.. Mi pecho empezaba a realizar su función, comenzaba a arder; como si hubiera dado un trago a un detergente, me ardía, con tanta fuerza que tuve que morder la almohada, mientras que lloraba y me apretaba el pecho con un puño, gritaba de dolor, era tan fuerte.. Mi padre abrió la puerta de golpe, me traía un vaso de agua, me levanto y me dio de beber. Me mojo un poco la frente, mi dolor iba transformándose en alivio, me tumbe y estuve despierta hasta el amanecer, vi como el alba se ponía y desaparecía...

La playa.


Aquella noche no pude dormir... No tenia nada de sueño, para ser exactos. Y empecé a leer un libro, y sobre las 4 me metí en la cama para descansar. La ventana de mi habitación chirriaba mucho, y me levante a cerrarla. Luego me tape con las sabanas hasta el cuello, aunque no tenia mucho frio. Hay, caí en otro terrible sueño..
"Él estaba sentado en la fría arena que había en el suelo de aquella preciosa playa, era tan fina que parecía artificial. Era de noche, el cielo se cubría de estrellas, miles de estrellas juntas y dejando poco espacio entre ellas. La luna parecía estar al alcance de mis manos, parecía que podía acariciar la enorme silueta de aquel satélite que brillaba con gran fuerza.. El cielo estaba oscuro, como un profundo agujero negro. Todo este profundo cielo, se reflejaba en el tranquilo océano. Me acerque a él.. inunde mis pequeños pies en la fría arena y camine hacia él.. Cuando llegue a su lado respire profundamente hasta alcanzar su dulce olor, que me me subió a la cabeza y me hizo sentarme bruscamente a su lado, como si fuera una droga, me hipnotizo. Me tranquilice. Él se levanto y me tendió la mano para ayudarme a levantarme, yo la cogí. Me levante como una pluma y atraída por su perfecto rostro, le mire a los labios relamiéndome. Me vio, intente disimularlo, pero note que se había dado cuenta porque se rió timidamente. Caminamos un largo rato junto a la orilla del mar, el agua estaba fría, pero no tanto como su mano, que me agarraba la cintura suavemente, aunque de vez en cuando me apretaba mas hacia él. La otra mano, aveces acariciaba mis pómulos y rodeaba mis cálidos labios, pero nunca los llegaba a tocar.. parecía tener miedo a hacerlo.. Caminábamos lentamente, cuando me dijo.. NECESITO DECIRTE ALGO... termino la frase temblando. El corazón me dio un vuelco. Despegue mis labios y me mordí el labio inferior. Se giro hacia mi y me agarro la mandíbula, me miro a los ojos, pero yo mira hacia otro lado.. MIRAME.. Susurro. Así hice.. Suspiro. TE NECESITO. Bufe con enfado y fruncí el ceño; PORQUE LO HACES TODO TAN DIFÍCIL? Logre preguntar. Se rió, una carcajada salio de su pecho. Contesto; Espera. La vista se me nublaba, todo se nublaba, me aleje de aquel precioso lugar, y de aquel precioso y perfecto ser.."
Desperté, con lágrimas en los ojos. Esta vez el dolor era mas insoportable, el pecho me ardía, me dolía, me agujereaba, me mataba de dolor. Esta vez no pude llorar en silencio, pegue un chillido y comencé a llorar. Porque siempre igual? porque siempre él? porque..? Estaba arta de sufrir tanto por aquellos sueños, que pegaban tan fuerte en mi ser.. Harta de que ÉL siempre me haga creer que me quiere y luego... PAF! todo sea un sueño.. un MALDITO SUEÑO..

El paraíso.


Esta vez, era una noche fría, húmeda.. de esas que tienes ganas de taparte con la manta hasta las orejas. Se escuchaba el fuerte ruido de la lluvia, que golpeaba mis persianas, y como el viento corría fuertemente moviendo las ventanas de la habitación de mis padres; también escuche como la cerro y supongo que volvió de inmediato a la cama. Esa noche volví a soñar con él.. "Esta vez iba a su lado caminando, sin decir una palabra, escuchaba como crujían las hojas bajo mis pies, aunque no había muchas; ya que era primavera. Nos abrimos a una pequeña pradera llena de florecillas de todos los colores: amarillas, violetas, anaranjadas.. todo era precioso, pero sin duda, lo mas bonito de aquel lugar era Él; saber que estaba respirando el mismo aire que yo, en el mismo lugar y en el mismo instante, me daba un vuelco al corazón.. No estuvimos mucho tiempo allí, era un lugar cerrado. Había muchas enredaderas y plantas que caían de los arboles, tan altos como rascacielos. Tubo el detalle de darme una pequeña flor, la mas bonita que había visto en mi vida, por el simple hecho que me la dio él. Supe que esa flor iba a significar mucho para mi, el resto de mi vida. Derrepente me agarro de la mano y me llevo hacia una pared de enredaderas, lazo la mano para tocarla, agarro unas pocas hojas de esta, y la aparto hacia un lado. Se abrió un nuevo lugar; tenia un pequeño lago donde caía una hermosa cascada de aguas cristalinas, el agua era tan clara, que podía ver los peces sin complicación. Lo de alrededor eran rosales con rosas de todos los colores, blancas, rojas, rosas.. Todo era tan bonito.. a pesar de aquel lugar tan maravilloso, lo mas bonito sin lugar a dudas, era él; su piel en la sombra de un enorme árbol de ramas caídas. Respiraba un aire tranquilizador, seguía siendo lo mas delicado y a la vez tan versátil.. sus labios acaramelados tenían una pizca de brillo.. Entonces él se metió en el agua y me dijo ADIÓS, TE QUIERO. Mi cara sembró el pánico y el dolor en un instante. Sentí que tenia que ir a detenerle para que no me dejara alli..sola..sin él.. Corrí hacia él todo lo deprisa que pude, pero no..pude..detenerle.." Me desperté, eran las 3 y media de la madrugada, sentí como una gota de sudor, bajaba por mi frente, y como me dolían los ojos. Pegue un salto y corrí a buscar algo, abrí el cuarto cajón de mi escritorio y abrí mi pequeño diario. Allí dentro estaba esa flor que él me dio en el prado, seguía intacta. Me subí de nuevo a mi cama y note ese mismo dolor que sentía cuando pensaba en el.. Era tan fuerte, tan doloroso.. era horrible. Mi pecho ardía, sentía ese dolor punzante que me quemaba tan fuertemente.. Es otro sueño, me repetí varias veces, es otro sueño de... ÉL... tartamudee.

29 jun 2010

Más sueños;más blasfemias.



Era una de esas noches que las sábanas se te pegan al cuerpo, que te gustaría tener un ventilador al lado para pegar la cara y el pelo volara al viento.
Era una de esas noches que soñé con mi peor pesadilla. . tú.

Todo parecía tan real. . Qué cuando desperté tuve que pellizcarme para ver si era cierto que todo era un sueño. . Efectivamente, lo era. . ¿Cómo eh logrado confundir la perfección absoluta de tu rostro, de tus labios, de tu forma de hablar, de tu cuerpo, de tu perfume. .? E incluso de tus absurdos “defectos”, que yo aún no lograba hallar. .Solo recuerdo tu fuerte respiración pegada a mi cuerpo. Aún notaba como mi corazón latía tan fuerte que casi lograba salirse de mi pecho. Estaba tan aturdida. .por una vez, deseaba con fuerza volver a inundarme en ese sueño. Aún pensando que después el agujero de mi pecho me dolería mas de lo que en ese momento me dolía. . Como si un enorme punzón me atravesara y llegara al corazón, intentando sacarme esa espina que tengo y sin resultado alguno. Por otra parte sentía lo que quería sentir, sentir tus fuertes brazos rodeándome y sin dejarme posibilidad alguna de escapar. Porque aún recuerdo ese momento que me dijiste por primera vez te quiero, y yo no era capaz de devolverte esa palabra aún insegura de que fuera verdadera, y ahora estoy muy segura, ya que en mis sueños más intensos siempre acabas apareciendo y yo devolviéndote ese te quiero, pero uno mas profundo, uno tan profundo que debería cambiarse a te amo.

“Estoy muy confundida, no te quiero, no te adoro, no te amo, no te necesito. .” siempre me repito esas palabras antes de dormir, aunque se que todas, son falsas. .

...ÉL, SIEMPRE A SIDO ÉL, SOLO ÉL...

28 jun 2010

Los sueños sueños son...


Anoche me acosté con intención de dormir..
No pude conciliar el sueño hasta bastante tarde..
y en realidad.. hubiera preferido no dormir esa noche, si llegara a saber el sueño que me tocaría vivir..

...Acababa de llover, todo estaba mojado,pero a la vez precioso.. tenía un toque realista.. si no le hubiera visto clavando sus ojos en mí desde la otra acera.. hacia unos meses no me miraba, ni yo a él.. sentía esa ansia por volver a hablar con él como siempre.. pero sabía que eso ya no ocurriría a menos de que fuera otro "TÚ" .
No quería imaginarme otro "TÚ", ya que como eres ya me pareces perfecto; fuerte en el exterior pero frágil en cuanto cosas sentimentales.. Aún así sabía que nada cambiaría lo que ocurrió unos meses atrás, ni él como.. orgulloso, ni yo como rencorosa accederíamos . Por eso aparte la vista de él y decidí mirar hacia delante como siempre había hecho.. sin un rumbo fijo.. mi mirada perdida no sabía donde mirar.. sin saber como.. él estaba a mí lado, parecía..
¿Nervioso? Era raro en él.. ya que su exterior casi siempre poseía un aire tranquilizador, subrayando ese "casi" ya que era la primera vez que le notaba.. tenso.. Me saludó con una media sonrisa y no supe que hacer ni que decir.. ¿Cómo esta pasando esto? me pregunté. Pero me negué a contestarle y me di media vuelta bruscamente. Pero él me agarró por el brazo y abrió la boca para decir una simple palabra:

-PERDÓN.

-¿Queeeeeeee? logré contestar. Su perdón parecía verdadero. Si te digo la verdad, quería que lo fuese.. El volvió a repetir la misma palabra:

-PERDÓN.

Esta vez si que noté que lo decía seguro. Yo como siempre igual de rencorosa me giré con mala cara y decidí irme, pero esta vez no sentí su mano en mi brazo, sino, sus dos fuertes brazos rodeandome y apretándome con fuerza casi sin dejarme respirar. Sin darme cuenta solté un suspiro y apoyé mi barbilla en su hombro, note como sonreía. Al darme cuenta me intente separar con brusquedad. Pero el apretó tanto que no lo conseguí. En realidad quería que el tiempo se parara, que todo el tiempo perdido con él se recuperara, pero de esa forma; abrazados como si nunca hubiera ocurrido nada.. aunque sabía que si había ocurrido algo.. pero decidí olvidarlo, por lomenos mientras que nos abrazabamos. El abrazo duro un poco más.. hasta que me dijo otra vez:

-PERDÓN. -Pero esta vez añadió algo más..- EH SIDO UN IMBÉCIL.

Yo asentí con la cabeza y el sonrío. Tan pronto como eso ocurrió, solo recuerdo que empezó a llover..

Me desperté. Sentía un dolor punzante en mi interior, el mismo dolor que me ocurría cuándo le recordaba.. Ya estaba casi aconstumbrada. Y aún así me dolió pensar algo que me dijo hace mucho tiempo.. "Tus sueños a mi lado se harán realidad" y pensé para mí misma.. "Me duele reconocerlo,pero tienes razón; ya que mi sueño eres tú."

Apreté los labios.. decidí dormir.. y pensé en todas las cosas que no sería capaces de "sostenerse" si les faltara algo, una de ellas era yo.. no conseguiría vivir, si él no estuviera cerca de mí.. por mucho rencor que le tuviera. . Él ya formaba parte de mí, de mi corazón, de mi alma, de mi forma de ser.. si no estuviera, yo sería como un banco con tres patas, las patas que quedan serían; mi familia, mis amigos, la gente de mí alrededor y.. la cuarta que falta sería Él. Solo ÉL.

Música.